“Ay, ay, ay, canta y no llores”- la canción de alegría y tristeza

Todo lo bueno comienza con un poco de miedo

Efrain, Jimena, Cristobal, Nicole (yo) y Mariel

Llegó la fecha, 14 de agosto de 2018, anunciada por una alarma a las 4:30 de la mañana; no me resultó difícil levantarme, porque siendo sincera no pude dormir, ya que como buena mexicana dejando las cosas para el último minuto,todavía a las tres de la mañana no estaba lista mi maleta y aún había ropa mojada (gracias Misch por la lección jaja).

Mi familia y amigos me llevaron al aeropuerto, y les doy gracias por eso, porque estaba tan nerviosa y su presencia me tranquilizaba. Estuve con ellos hasta que llegó la hora de abordar (todos los que me conocen saben que soy muy sentimental y chillona, así que se imaginaran como estaba), fui la última de pasar migración, porque no podía parar de despedirme (aunque las despedidas ya habían iniciado desde mucho antes).

Mi familia y amigos en el aeropuerto

Había dicho que no iba a mirar a atrás, pero al escuchar “Ay, ay, ay, canta y no llores” cantado por mi familia y amigos, no pude evitarlo.

Cuando pasamos migración, abrieron mi maleta, porque traía Maseca.

-¿Va para Estados Unidos señorita?- dijo el Policía mientras revisaba

-No, voy para Alemania- contesté

-Pues haga las mejores tortillas señorita, y ponga en alto el nombre de México- respondió él.

En el viaje todo estuvo muy tranquilo, dormí un poco pero seguía con nervios. Cuando llegamos a Madrid (porque ahí hicimos una escala), lo primero que hice fue conectarme a Internet y avisar que el vuelo había ido bien. Y recibí los mensajes de “Ya te estamos esperando en el aeropuerto” de mis hermanos alemanes, eso me hizo tranquilizarme un poco más.

Mis hermanos alemanes (Johannes, Silas, yo y Michael)

Volvimos a abordar otro avión, pero esta vez para Düsseldorf. Al llegar allí, estaba tan preocupada porque “me iban a revisar de nuevo mi maleta” y como traía un poco de peso y tequilas de más, pero gracias a Dios no fue así. Saliendo de donde recibimos nuestras maletas, luego luego se escuchó la misma canción con la que me despidieron en México.

Aeropuerto de Düsseldorf 15.08.2018

Todos fueron muy amables con nosotros; después de saludar y platicar con todos, era la hora de ir a mi nueva casa, Jugend-Kloster.

Muchas gracias por leer, y los espero en el siguiente blog.

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