Decir: “hasta pronto”… decir: “hallo!”

Bienvenida en el Aeropuerto de Düsseldorf, Alemania

14 de agosto de 2018 sonó la alarma, sorprendentemente dormí sin problema alguno durante la noche, el día llegó, días antes comencé a decir “hasta pronto” a mis amigos y familiares, el día anterior me despedí de mis 3 abuelos, de mi casa, de mi pueblo. Me levanté y desayuné pan de muerto que mi amiga Nancy compró para mi, corrimos al aeropuerto, buscamos a los demás voluntarios, identificamos el lugar de abordaje y salí de nuevo a comer con mi familia que me acompañaba, se llegó la hora, los abrazos, lágrimas, emoción, tantos sentimientos en un solo lugar, un último abrazo a la familia y correr a la fila para finalmente llegar al avión, nos despidieron con “cielito lindo”, no es necesario decir que la piel se puso chinita y alguna lágrima rodó.

Muchas horas después, llegábamos a Madrid, ¿en serio estamos ya en Europa?, de nuevo a correr, a buscar la salida, la entrada, abordar un nuevo avión con destino a Düsseldorf, por fin pude dormir un poco, una hora fue suficiente. 

¡Estamos en Alemania! 

Nos recibieron los acordes de una canción tan conocida y querida para nosotros: “cielito lindo”, la misma con la que nos despidieron en México, nuestros amigos ex voluntarios alemanes, miembros de ÁNIMO y nuestras nuevas familias, salimos del aeropuerto, muy felices, con las maletas cargadas de sueños, ilusiones, alegrías, de nuevo, mil sentimientos. 

Llegué a casa con mi familia nueva, tengo 2 hermanos pequeños, mamá y papá, una bella familia que me abrió las puerta de su casa, donde viviré por un año, 4 días de descanso, tramites, otros trámites, conocer el Pueblo (hablaré más tarde de ahí). 

Llegó el lunes y comenzó nuestro curso intensivo de alemán, nos volvimos a reunir los 5 voluntarios (Efra, Jimena, Nicole y Cristobal), durante un mes vivimos en el Seminario Borromeaum en Münster, justo en el cantro de La Ciudad, frente al Dom (Catedral) el lugar es increíble, en el seminario eran vacaciones de verano, sin embargo ahí viven personas de otras partes del mundo, voluntarios, universitarios, seminaristas y sacerdotes, hicimos muy buenos amigos ahí.

El curso transcurrió volando, nuestras maestras (Raphaela y Annika) se esforzaron por brindarnos un curso a medida y lo lograron, durante nuestra estancia en Borromeaum, algo que desde el primer día coincidimos todos que lo que más nos impactó, entre otras cosas, es la puntualidad de la gente, la comida se servía exactamente a las 12:30, comenzábamos con la bendición de los alimentos, y justo en media hora terminábamos con una oración final.

Conocimos (y seguimos conociendo), un poco de la historia de la ciudad, su gente, algunas de sus muchas iglesias, sus calles, abundan los ciclistas, se dice que cada habitante tiene en promedio 2 bicicletas, más adelante escribiré alguna entrada sobre la ciudadanía y los lugares cercanos. 

Espero hayan disfrutado el texto, estaré publicando con regularidad para que puedan acompañarme durante esta experiencia. 

Misa de envío, Parroquia de Cardonal, Hidalgo 12 agosto 2018

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